En una entrevista exclusiva con Autorevista, Roberto Hernández Blázquez, vicepresidente de MCA y responsable de Comunicación, Public Funding y Asuntos Gubernamentales de Robert Bosch España, analizó los retos y oportunidades que enfrenta la industria automotriz madrileña en plena transformación tecnológica.

Hernández destacó que la Comunidad de Madrid cuenta con un sólido ecosistema productivo, pero advirtió que la transición hacia el vehículo eléctrico, conectado y autónomo supone un desafío transformacional:

“Si no se aborda de forma decidida, el sector podría perder competitividad e incluso desaparecer. Sin embargo, con las medidas adecuadas, Madrid puede mantener su liderazgo europeo y posicionarse como referente en movilidad sostenible.”

Cuatro retos clave para la industria

  1. Costes laborales y absentismo: El directivo señaló que la pérdida de competitividad se ha visto acentuada por un absentismo del 10,3% en automoción frente al 7,2% de media industrial, junto con el incremento de cotizaciones sociales.

  2. Brecha en I+D+i: Se requiere mayor inversión público-privada para transformar las líneas de producción hacia modelos eléctricos y autónomos.

  3. Digitalización insuficiente: Muchas pymes aún carecen de automatización, ciberseguridad e inteligencia artificial.

  4. Infraestructura para electrificación: La red de recarga sigue siendo limitada y no existen centros de reparación ni reciclaje de baterías a gran escala.

Medidas para preservar la competitividad

A corto plazo (2 años), Hernández propone incentivos fiscales, reducción del absentismo, congelación de cotizaciones y simplificación administrativa para agilizar inversiones.

A largo plazo (3-5 años), aboga por diversificar el mix energético, impulsar la formación especializada, desarrollar infraestructura de recarga y crear corredores de movilidad autónoma, además de fomentar nuevos modelos de negocio en economía circular y postventa.

Incentivos para la movilidad sostenible

En cuanto a la demanda, Hernández considera clave ofrecer reducciones fiscales para vehículos neutros en carbono, ayudas a la compra y a la instalación de puntos de recarga, y políticas de compra pública que prioricen vehículos de producción europea con baja huella de carbono.

“Madrid tiene la base para ser un referente. Solo necesitamos un marco claro, inversiones continuas y colaboración público-privada para impulsar la movilidad del futuro”, concluyó.

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